viernes, 21 de junio de 2013

Muerte dulce.

"No le pierdas de vista más de 5 minutos, aquí tú eres la única que puede ayudarle si algo sale mal, y eso te convierte en responsable de lo que le pueda pasar"; me decía continuamente una voz interior en mi cabeza.
Y ahí estaba yo, asomando la cabeza por la puerta entreabierta de la habitación una y otra vez, mirando fijamente su pecho, y no me apartaba de ahí hasta que veía como se llenaban de aire sus pulmones y me quedaba más tranquila. Apenas notaba ya su corazón, hasta las máquinas se volvían locas intentando encontrarle el pulso. Tenía tantos problemas como pastillas, y cada vez que le pasaba algo ya no sabíamos cual de todas tenía la culpa. Pero ahí estábamos; luchando por mantener la esperanza.
Le eché un último vistazo antes de volver a la habitación contigua, le vi moverse lentamente entre sus sábanas y respiré aliviada.
Fue la última vez que lo hice. Para cuando volví el único aire que entraba en sus pulmones era el de la máquina de oxígeno.
¿Que podía ser? ¿Que podía hacer? Lo probamos todo, pero no dimos con nada. Le llenamos la boca de azúcar por si se trataba de una hipoglucemia, y mientras una presionaba su pecho repetidas veces tratando de reanimar su corazón, yo juntaba mi boca contra la suya para darle mi oxígeno. Pero no sirvió de nada.
Mientras miraba su cuerpo inmóvil, inerte, intentando ahogar mi agonía en silencio, revolviéndome el pelo y arañándome la espalda, guardándome mi más desgarrador llanto para mis adentros, noté en mis labios restos del azúcar que minutos antes pusimos en su boca. Nunca una muerte tan amarga me pudo saber tan dulce a su vez.

domingo, 10 de marzo de 2013

Seda

Él, como muchas otras noches, se encontraba en el viejo sótano, rodeado solamente de ese intenso olor a humedad y de algún que otro visitante de patas delgadas y numerosos ojos al cual permitía quedarse a observar la función. En el centro, envuelta en harapos, estaba su invitada especial. No sería la primera ni la última que pasaba por su mesa de trabajo, pero sin duda si era su favorita. Cuidadosamente, fue rasgando su tela, dejando su cuerpo al descubierto. Tantos, tantísimos años habían pasado por ella, y apenas había cambiado. Una vez completada su tarea, se sintió que realmente había valido la pena todo el tiempo que había estado esperándola; al fin tenía ante él la más hermosa de todas las momias.



-----------------------------------------------------------------------------
Este es el relato que escribí para el taller de microrelatos de terror que hicieron en la Valencia Dark Week 2013. El título, Seda, nos lo proporcionó el profesor y el relato, como no, tenía que tener algo que ver con este. Es lo primero que escribo desde hace meses (sin exagerar), y aprovecho para revivir el blog después de tanto tiempo (espero que alguno de mis seguidores sigan por estas tierras). Es más corto de lo que quería, pero bueno, después de todo es un microrelato. En fin, espero que os haya gustado. 

jueves, 5 de mayo de 2011

Ladrón de almas.

Y como un dulce venenos se introduce en su cuerpo al caer la noche. Revuelve su cama y enloquece su cuerpo vaciandole la mente de imágenes y pensamientos para quedársela toda para él, mientras ella, en la profunda oscuridad apenas vislumbra sus embrujados ojos con el haz de luz que se cuela por el resquicio de la puerta. Le roba el alma por los labios perturbando su cuerpo y poseyéndola por completo hasta que cae a su merced. Como una incontrolable bestia de sangre fría, abandona el lugar una vez saciada su sed después de marcar su recuerdo como un hierro al rojo vivo sobre el pecho de la joven. Exprime hasta la última gota de su sangre, y se desvanece entre las sombras por siempre dejando tras de si a un cuerpo vacío, sin alma, después de haberle arrebatado la vida sin tan siquiera sentir el más mínimo remordimiento. La criatura sin corazón vuelve a la penumbra de su propia oscuridad, para buscar así su próxima víctima; el reflejo roto de su anterior vida vacía.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Do I need to wake up?

-Yo lo daría todo por vivir en un sueño.

-Y si es una pesadilla?


-Aún así. La realidad es la peor pesadilla de todas.


...

-La vida es hermosa hasta que aprendes a hablar.

-La vida es hermosa hasta que aprendes a amar.



jueves, 7 de octubre de 2010

The kill.

No podía ni imaginar lo que se siente.
Tuvo que ser una canción quien me lo dijese.
Ahora lo veo todo con otros ojos...

video

¿Te crees que no duele?
Yo también siento...
Aunque creas que no,
yo también sufro.
Si ves en mi una sonrisa,
estará hecha de lágrimas.
Si piensas que vivo felizmente,
estás equivocado.
Yo también sufro,
comparto tu sufrimiento.
Es cierto, dejé de amar,
pero jamás dejé de querer.
Te seguiré cediendo mi mano,
aunque esté bañada en sangre,
porque yo nunca me fui de tu lado.
Te seguiré apoyando en todo,
porque nunca te abandoné del todo,
y aún me sigues importando.
Toma mi mano, levantate, y traza un nuevo camino,
no pienses que el viejo ya se ha acabado.
Levantate y sigue tu destino,
siempre me tendrás a tu lado.
Porque comparto tu dolor y siento,
que aún puedes seguir avanzando
Porque entiendo tu dolor y pienso,
que aún no estás acabado.
Hazme daño ami si quieres,
es lo que merezco.
Yo causé tu dolor,
yo empecé todo esto.
Ódiame si eso te ayuda,
no sientas pena por mi.
No quiero verte sufriendo,
no quiero causarte más dolor.
¡Vuelve!
Vuelve al mundo, al de antes,
al de los viejos tiempos.
¡Vuelve!
Te dejaste miles de amigos en él,
y te están pidiendo a gritos, que vuelvas a su lado.
¡Vuelve!
Y no sigas sufriendo.
Aún te queda mucho por descubrir.
Hay un tiempo para el dolor,
hay un tiempo para sufrir,
pero todo ese tiempo se acaba,
a llegado el momento de volver a vivir.

domingo, 19 de septiembre de 2010

La chica de los ojos encharcados

Es cierto; no la conocía, ni la había visto antes hasta esa noche.
No sabía su nombre, su edad ni su procedencia.
No sabía que pensaba, que quería, que le pasaba.
Ni siquiera sabía si era real.
Lo único que sabía es que sufría; que había estado llorando.Sus ojos rojos y llorosos lo decían todo.
Cabizbaja, clavaba su mirada en el suelo mientras hacía grandes esfuerzos para tragarse las lágrimas que le quedaban.
Es cierto, no la conocía de nada, pero su triste rostro me rompía el corazón.
Le podría haber dado un abrazo, un consejo, o incluso un hombro sobre el que llorar,
pero ella tampoco sabía nada de mi.
El caso es no podía irme de allí sin haber hecho nada antes.

...

Pasan las paradas, y ambas seguimos allí.
Se aproximaba la mía, y ella seguía echada en su asiento, con la mirada baja.
Me situé frente a ella, abrí un paquete de pañuelos que llevaba en la mochila, y extendí mi brazo hacia ella ofreciéndole uno.
Cuando ella se percató de mi acción, alzó su mirada hasta que sus rojos ojos se encontraron con los mios, y con una pequeña sonrisa de agradecimiento y un hilo de voz, me dijo: -Gracias-, y yo, con mi mejor mirada y mi más reconfortante sonrisa, le devolví la palabra.

Quizás tansolo fuera una desconocida más, quizás no la volviera a ver en mi vida, pero doy por seguro de que nunca me olvidaré de ella.




Y espero que ella tampoco se olvide de mi.

domingo, 22 de agosto de 2010

Perfección.

Y la quería.
La quería más de lo que quería a otra persona, pero la quería por quererla; por ser como era.
Amaba sus perfectas curvas, sus sensuales contoneos, y el rojo carmín que dibujaba sus labios cada noche.
No la quería por ser única; la quería por ser perfecta. Por sus claros ojos únicos, por sus perfectos pechos, incluso por sus sonrojadas mejillas.
Porque cuando pasaba por su lado, contoneando sutilmente sus caderas y ondulando sus cabellos con el viento, lo embriagaba todo con su olor, y captaba todas las mirandas consiguiendo que se posaran sobre ella.

Y... ¿saben? Yo también le quería a él.
Le quería más de lo que mi corazón podía querer.
Pero aunque le diera mi vida para demostrarlo, no me podría querer la mitad de lo que la quería a ella.

Porque ella, señores; ella era perfecta.











Y yo; no.



No vemos más allá de lo que nuestros ojos ven.
Nos quedamos en la corteza;
ignoramos la verdadera esencia.